El presidente Javier Milei profundizó la fractura con el principal holding industrial del país al calificar a Paolo Rocca como “Don Chatarrín“, luego de que Techint perdiera una licitación estratégica en Vaca Muerta frente a una competidora india. El cruce marca el punto más alto de tensión entre la Casa Rosada y el empresariado tradicional por la apertura indiscriminada de importaciones.
De aliados a “Don Chatarrín”: la ruptura total con el acero
La relación entre el Gobierno y el Grupo Techint atraviesa su peor momento. Tras la adjudicación de 480 kilómetros de caños para un gasoducto clave a la empresa india Welspun, el mandatario utilizó sus redes para mofarse del CEO del holding. Milei bautizó a Rocca como “Don Chatarrín de los tubitos caros”, una alusión directa a la desregulación del mercado de chatarra que afectó los costos de producción de la siderúrgica local.
Desde la óptica oficial, la queja de Techint por “competencia desleal” no es más que un intento de mantener un esquema de protección que el Ejecutivo ya no está dispuesto a sostener. El mensaje es claro: no habrá beneficios por “compre nacional” si los precios locales superan los estándares internacionales.
El dato que enfureció a la Casa Rosada: 40% de diferencia
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, fue el encargado de poner cifras a la disputa. Según el funcionario, la propuesta de la firma india Welspun fue un 40% más económica que la presentada por Tenaris (filial de Techint). Para el Gobierno, convalidar el presupuesto de Rocca hubiera significado un sobrecosto injustificable que terminarían pagando los usuarios de energía.
Ante la amenaza de Techint de presentar un recurso antidumping para frenar el ingreso de los materiales asiáticos, el Ejecutivo respondió con dureza. Milei acusó a quienes defienden la industria del acero de estar influenciados por intereses económicos, cerrando cualquier posibilidad de mediación estatal para proteger la fabricación local de tubos.
Un nuevo paradigma: la competitividad por sobre la industria
Este conflicto no es un hecho aislado, sino el síntoma de un cambio de era en la obra pública y privada de Argentina. Por primera vez en décadas, el consorcio Southern Energy —integrado por YPF, PAE y Pampa Energía— optó por un proveedor extranjero en un rubro donde Techint ejercía un dominio casi monopólico.
El Gobierno celebra este resultado como una victoria de su política de cielos y mercados abiertos. Consideran que la infraestructura de Vaca Muerta debe construirse al menor costo posible para garantizar que el proyecto de Gas Natural Licuado (GNL) sea competitivo a nivel global, sin importar si eso implica el cierre de líneas de producción en las plantas que el grupo posee en el conurbano bonaerense.
Próximos pasos de la guerra comercial
El holding de Paolo Rocca evalúa ahora sus opciones legales y gremiales. La advertencia sobre posibles cierres de plantas y despidos en zonas como Valentín Alsina sobrevuela la mesa de negociación, pero el Presidente parece inmune a estas presiones. En la “Nueva Argentina” que pregona Milei, la eficiencia del mercado manda y los nombres propios, por más peso histórico que tengan, ya no garantizan contratos.