Javier y Karina Milei gobiernan con un radar para detectar deslealtades. La vicepresidenta en el ojo de la tormenta desde hace un tiempo. Nueva teoría conspirativa.
Milei dijo que Villarruel trama su caída desde 2021, antes de que hubiera Gobierno que voltear Javier Milei está paranoico con el rol de su vicepresidenta, Victoria Villarruel. Esta vez, no sólo dio a entender que quiere sabotear su gobierno, sino que también lo habría planeado desde hace cuatro años, cuando ambos compartían bancas en la Cámara de Diputados.
En una entrevista con el medio español El Debate, le consultaron al presidente argentino sobre los rumores que circularon en Madrid de que Villarruel habría conspirado junto a Javier Ortega Smith, uno de los fundadores de Vox y rival interno del ultraderechista Santiago Abascal, aliado histórico de Milei, para boicotear la última visita del presidente a España y cancelarle actos clave.
La respuesta de Milei fue contundente: “A la luz del comportamiento de Victoria Villarruel no me sorprende que pudiera haber ocurrido algo así”. Y agregó que lo que realmente lo perturbaba no era la traición en sí, sino su aparente antigüedad: "Lo que sí me sorprende es que estas cosas ella ya las venía pergeñando desde el año 2021".
Es decir, según la teoría conspirativa de Milei, la mujer que eligió como compañera de fórmula para llegar a la Casa Rosada llevaba años, antes incluso de que existiera La Libertad Avanza como fuerza electoral consolidada, tramando su caída.
El presidente repasó el historial de agravios con notable detalle. Recordó que durante la negociación de la Ley de Bases en el Senado, la norma se retrasó y el Pacto de Mayo no pudo firmarse el 25 de mayo como estaba previsto, obligando a postergarlo hasta el 9 de julio. Villarruel alegó sentirse mal para no asistir. "Al día siguiente estaba espléndida en el desfile", remarcó Milei.
Después enumeró otros indicios que, en su lectura, confirman la traición, como por ejemplo los vínculos de Villarruel con "gente verdaderamente complicada", su homenaje a Isabel Perón y el entorno de la vicepresidenta, al que describió como una usina permanente de "insultos y aberraciones sobre el Gobierno".