Palm Beach, Austin, Sun Valley, Nueva York, Washington, Oxon Hill, Los Ángeles. En sus más de dos años de mandato, Javier Milei ha recorrido el territorio de Estados Unidos con un interés que no replica en Argentina, donde hay provincias que todavía no ha visitado. El ámbito internacional, en el que se luce como referente de la ultraderecha global, es el que mejor le sienta, más aún cuando es asediado en su propia tierra por escándalos que no paran de multiplicarse. Con nuevas revelaciones sobre el presunto enriquecimiento ilícito de su jefe de Gabinete en la tapa de todos los diarios nacionales, el mandatario ha embarcado este martes nuevamente con destino al norte, en los que será su viaje oficial número 17 al país que gobierna su aliado Donald Trump.
Milei aterrizará el miércoles temprano en Los Ángeles, a donde llega invitado por tercera vez por el presidente del Instituto Milken, Michael Milken, conocido como “el rey de los bonos basura”. Protagonista de uno de los mayores escándalos financieros de Wall Street durante la década de los ochenta, Milken acumuló una fortuna de más de 1.000 millones de dólares y fue condenado a 10 años de cárcel por fraude de valores y manipulación del mercado. El presidente mantendrá una reunión con Milken y disertará en el marco de la conferencia anual de su instituto, tal como lo hizo en 2024. Ese evento, y un encuentro con un grupo reducido de empresarios, es toda la actividad oficial prevista en la agenda del presidente antes de volver a Buenos Aires.
El Gobierno no escatima en gastos cuando se trata de viajes al exterior, aun cuando muchas veces la agenda responde más a los intereses y afinidades personales del presidente que a un plan estratégico nacional. Solo en los siete meses que van de septiembre de 2025 a marzo de 2026 el gobierno de Javier Milei gastó unos 313.000 dólares en viajes al exterior, de acuerdo con información oficial. Mientras, en el país los salarios se ajustan, el presupuesto para los servicios públicos sufre recortes y el consumo de bienes básicos se mantiene en caída.
De acuerdo con un conteo hecho por EL PAÍS a partir de los distintos informes presentados por Jefatura de Gabinete al Congreso desde el comienzo de la gestión de Milei, Estados Unidos es el país que, por lejos, más ha visitado el presidente Argentino. En segundo lugar aparecen España e Italia, con cinco visitas a cada uno y luego Suiza, con cuatro viajes oficiales. Los países vecinos de Argentina son los grandes postergados: a Brasil, principal socio comercial, ha viajado solo tres veces, al igual que a Paraguay. En Chile ha estado dos veces y en Uruguay y Bolivia, solo una vez.
En sus viajes oficiales Milei suele recibir premios de organizaciones afines y ofrecer conferencias envuelto en honores, lo que contrasta con el clima que empieza a incubarse en Argentina, donde encuestan muestran que la desaprobación del desempeño de Milei llega al 63%, su peor evaluación desde que asumió. El problema que gana cada vez más lugar entre las preocupaciones de los argentinos es la corrupción. Los escándalos, cuyo primer hito fue la trama detrás de la promoción por parte del presidente de la criptomoneda $Libra, se acumulan desde entonces y se concentran ahora en una figura central del gabinete libertario: el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Este lunes Adorni intentó volver a su agenda habitual y ofreció una conferencia de prensa en la Casa Rosada en la que evitó contestar preguntas sobre los viajes y las compras de propiedades que lo comprometen. Pero, como viene ocurriendo en las últimas semanas, pocas horas después apareció una novedad que profundizó el revuelo: un proveedor declaró en la justicia haber cobrado 245.000 dólares en efectivo y sin factura por lujosas refacciones en una de sus propiedades. Hasta ahora, la Justicia tiene gastos y deudas bajo la lupa por más de 800.000 dólares.
Milei, que llegó al Gobierno con la promesa de restaurar la moral en la gestión pública y erradicar los beneficios de la casta política, se niega a soltarle la mano a su jefe de Gabinete. Este mismo martes, luego de conocidas las últimas revelaciones, lo sentó a su lado en una reunión con una delegación de la organización judía B’nai B’rith Internacional. El presidente incluso ha intentado defender a su funcionario en X, donde ayer se generó una ola de reacciones y memes en torno a la cascada que Adorni mandó a construir en su piscina, según las declaraciones del proveedor.
Pese a los intentos por pasar de página, todo indica que la presión sobre el gobierno libertario va camino a profundizarse. Como en los años noventa, ha comenzado a circular la sospecha de los sobresueldos, es decir, la existencia de un flujo de pagos no registrados que complementarían los ingresos formales de funcionarios. De confirmarse, se abriría un nuevo capítulo.
Por Delfina Torres.