Milei desesperado, Kicillof en ascenso

El presidente no logra clausurar ninguna de las múltiples crisis que afectan al Gobierno y hacen caer su imagen a mínimos históricos. Su única carta, pelearse con el periodismo, ya no convoca ni a los propios. Kicillof se lanzó definitivamente fronteras fuera de la PBA y cosechó adhesiones de la CABA a Tierra del Fuego. Imagen en alza y en espejo a la caída de Milei.

Distintos, enfrentados, opuestos. Atravesando momentos antagónicos. Uno, acorralado por la cruda realidad de su fallida gestión económica y la inocultable estafa moral a la sociedad que perpetró con promesas incumplidas de cambio y combate a la casta. Pidiendo paciencia, desesperado. El otro, en plena nueva etapa de un plan que empezó a pergeñar hace unos años y que ahora lo encuentra en el momento de máxima expansión, traspasando fronteras geográficas y políticas, trazando las articulaciones que quizás lo lleven a una candidatura presidencial en 2027, y con su consideración en la sociedad creciendo. En ascenso.

Así están Javier Milei y Axel Kicillof, los dos máximos polos del mapa político hoy en día en el país, expresiones encarnadas de gobierno y oposición, posibles rivales en las urnas en menos de un año y medio. Mientras que el presidente perdió por completo el centro del ring y ya no puede ni siquiera refugiarse contra las cuerdas sin recibir golpe tras golpe, el gobernador hace crecer las expectativas, en la dirigencia y en la sociedad, en torno a una alternativa electoral y de gobierno que ya está construyendo con la mira puesta en el año que viene.

El Gobierno nacional es un punching ball hace ya más de un mes. La agenda y las conversaciones en torno al oficialismo y sus principales figuras son abrumadoramente negativas, a un nivel al que no se había llegado en ninguno de los momentos críticos previos del gobierno libertario. Las razones son dos: la brutal crisis económica que castiga a la sociedad argentina y los escándalos de corrupción que florecen en el entorno presidencial y elenco libertario en general. Y el presidente, monotemático y disociado de la realidad, apenas atina a su oxidada retórica contra el periodismo como intento de cambiar el foco.

Un estudio que se conoció esta semana de las consultoras La Sastrería y Trespuntozero, de Raúl Timerman, Juan Malagoli y Shila Vilker, expuso los cuatro principales problemas para los argentinos hoy: la corrupción (33,5%), los bajos salarios (19%), la pobreza (11,5%) y la desocupación ( 9,9%). Resulta llamativo el fuerte crecimiento de la preocupación por la corrupción. En el mismo estudio pero antes de marzo, esa preocupación estaba en torno al 23%. Dicho de otro modo, la explosión de los escándalos en relación a Adorni y el reflote de los casos Libra y Andis dispararon en un 10% la percepción de los argentinos sobre que el principal problema del país es la corrupción.

La promesa libertaria se edificó en un doble carril que tendía a confluir: el fin de los privilegios de la casta política y el crecimiento económico llevarían, según la clarividencia del economista experto, a una mejor vida para el conjunto de la sociedad argentina. Hoy la gente tiene que hacer colas kilométricas para tomar un colectivo que le cuesta cada vez más pagar, para llegar a un trabajo cada vez peor pago y comprar cada vez menos cosas, mientras observa el abrupto crecimiento patrimonial y la multiplicación mágica como los panes de Cristo de las propiedades de los funcionarios libertarios. Desde Adorni hasta los empleados de Caputo en Economía y legisladores del Congreso, los violetas parecen bendecidos por una suerte divina totalmente opuesta a lo que viven las mayorías.

El oficialismo sólo tiene un registro ante esta situación: decirle en la cara a los argentinos que lo que están viviendo no es lo que están viviendo, que en realidad está todo tan bien como para marcar récords históricos y que, a lo sumo, todavía no les llegó. Pero que el rumbo es el correcto y que hay que tener paciencia. Lo dijo explícitamente Milei en un tuit lisérgico en el que reconoce problemas en la economía y que hay “extremos” entre los cuales la recuperación se siente diferente. A los extremos de abajo le pide paciencia, prometiendo que ya les llegará lo que hoy disfrutan los extremos de arriba.

Luis Caputo dijo esta semana que la economía y el consumo están en niveles récord. En la misma semana el Indec informó un escenario de catástrofe para la industria y los salarios. La actividad industrial cayó en febrero 8,7% respecto al mismo mes de 2025, y 4% con respecto a enero. Hay caídas interanuales por sectores descomunales: la producción de alimentos y bebidas cayó 7,2% en un año, la de textiles 22,6%, la de maquinaria 20% y la de automotrices y otros equipos de transporte 24%. El aparato productivo industrial argentino está siendo arrasado por el Gobierno que prometía crecimiento y empleo.

Esto tiene su correlato directo en los salarios y el consumo. También se conocieron datos del Indec sobre ingresos, y el dato fue que el ingreso promedio de los argentinos fue de $635.996, y entre la población ocupada llegó apenas a los $800.000. A esta catástrofe salarial se le suma la pérdida del poder adquisitivo, producto de la carrera siempre de atrás contra la inflación. Un empleado en noviembre de 2023 cobraba en promedio $360.000 y con eso podía comprar 1.320 litros de nafta, 800 litros de leche y 98 kilos de vacío. Hoy, con un sueldo de $1.200.000, a un trabajador le alcanza para 600 litros de nafta, 600 litros de leche y 55 kilos de vacío. El piso en el que se encuentran los consumos populares se desprende evidentemente de estos datos.

Lógicamente, esta situación genera un hartazgo social que crece a velocidades alarmantes y se retroalimenta entre las calles y las redes sociales. La semana que se fue dejó un sinfín de coberturas mediáticas en paradas de colectivos con declaraciones fulminantes contra Milei y su gobierno. Los posteos del presidente, enloquecido contra el periodismo, sólo cosechan críticas y pedidos de cambio de rumbo, cada vez más provenientes de su propia base. Según el sitio que sigue la actividad del presidente en X, Milei pasó 31 horas y 20 minutos tuiteando desde el jueves santo hasta este sábado. Un promedio de más de tres horas por día en la red social de Elon Musk. Pero su desconexión con la realidad de las mayorías, su obsesión con el periodismo y lo inocultable de la crisis económica lo llevaron a una paliza tras otra en la calle online.

La consultora Ad Hoc analizó la conversación digital en marzo y reflejó la crisis violeta: más de 2.7 millones de menciones a Adorni, siete veces más que el mes anterior, con una negatividad del 69%; Karina aparece como una de los conceptos más asociados al presidente, con una negatividad del 78%; el oficialismo no termina de cerrar ninguna de sus crisis, Libra, Andis, Adorni siguen emergiendo negativamente en las redes; la idea de “la moral como política de Estado” se le dio vuelta al Gobierno y según Ad Hoc el concepto “casta” se convirtió en un boomerang. Hubo un pico histórico de 470.000 menciones al concepto en marzo y la agencia digital explicó que “cuando la palabra casta se usa más en la conversación digital, la imagen digital de Javier Milei nos muestra un sentimiento predominantemente negativo”.

El tracking mensual de Timerman, Malagoli y Vilker también expuso el deterioro de Milei y su gobierno. La evaluación negativa de la gestión tocó un pico máximo desde su inicio con un 66,2%, y la evaluación positiva está en su punto más bajo con apenas 33%. La situación económica del país es evaluada como “muy mala” por un 59,6% y como “mala” por un 14,1%, sumando 73,7% de negatividad, el peor registro en lo que va de la gestión. El 63,8% de la muestra dijo estar peor económicamente que un año atrás, y el 51,3% cree que en un año estará peor que ahora. A lo inocultable del fracaso del plan económico en la actualidad ya se le suma peligrosamente la destrucción de las expectativas hacia el futuro.

La Sastrería y Trespuntozero tuvieron otro hallazgo en su estudio. Consultaron a sus encuestados por el voto en las presidenciales de 2027 con tres opciones: un candidato no peronista opositor a Milei, un candidato peronista opositor a Milei, y la reelección del presidente. El opositor no peronista fue la opción con mejor promedio, un 49%, fundamentalmente por cosechar el menor rechazo de 37,8%. Muy cerca quedó la opción del candidato peronista, con un 46,9% y el mayor núcleo duro positivo de 27,4%. La reelección de Milei fue la opción perdedora entre las tres, con un 32,8% de intención de voto y el mayor núcleo de rechazo: 64% afirmó que nunca lo votaría. Un mes atrás, la reelección de Milei tenía en el mismo estudio un rechazo del 51,2% y ostentaba el mayor núcleo duro positivo de 28%.

En oposición total al preocupante panorama de Milei aparece Axel Kicillof. El gobernador bonaerense es señalado en el estudio de Timerman, Malagoli y Vilker como la segunda opción en la pregunta abierta “¿Quién le gustaría que fuera presidente en 2027?”. El 22,3% lo eligió, apenas por debajo del 25,2% de Milei y con la posibilidad concreta de sumar un 8,4% que prefirió a CFK. Sacando a presidente, Kicillof es el candidato posible que mayor intención de voto presenta: 27,9% dijo que seguramente lo votaría, 19,1% que podría llegar a votarlo (47% sumados), y 42,8% que nunca lo votaría. Tuvo el menor nivel de rechazo de la muestra (Bullrich, por ejemplo cosechó un 65,9% que nunca la votaría) y tiene la ventaja de no tener prácticamente rivales internos. La segunda en intención de voto fue Myriam Bregman y ningún representante del kirchnerismo asomó entre los dirigentes de la lista.

En el kicillofismo reconocen cierto “efecto espejo” entre la caída de Milei y el ascenso del gobernador en términos de imagen. Nadie como él colecta el apoyo del espectro opositor, y sus movimientos de las últimas semanas van en el sentido de ampliar su capacidad de llegada. Lo que en 2022 arrancó como el plan 6x6 entró ahora en una etapa nueva y decisiva. En ese momento, la línea del gobernador y su núcleo era que la PBA necesitaba seis años de crecimiento para contrapesar los seis de caída entre la gestión Vidal y la pandemia. Era una forma de resistir a que lo tiraran a la parrilla de la elección presidencial del 2023. Ganada esa batalla, el proceso siguió con la conformación del MDF como fuerza propia en la PBA para consolidar la emancipación de CFK. Ese fue el eje rector entre 2024 y 2025. Ahora, el 2026 es señalado por el kicillofismo como el año de la construcción de una alternativa nacional, y el gobernador viene moviéndose en consecuencia.

Las últimas semanas dejaron múltiples ejemplos concretos de este proceso. A mediados de marzo el gobernador presentó el Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDAF), un think tank desde el que se pretende avanzar en la producción de un programa de gobierno, y lanzó oficialmente el MDF CABA. A principios de abril participó de la vigilia por la conmemoración de la guerra de Malvinas. Allí, además de recibir el apoyo directo de ex combatientes y ciudadanos en general, estuvo con sus par riojano, Ricardo Quintela, y el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Mellela. También se reunió con el intendente de Río Grande, Martín Pérez, una figura creciente y que asoma como posible candidato fueguino.

El lunes Kicillof recibió en el Salón de Acuerdos de la Gobernación a autoridades pastorales evangélicas, con las que coincidió en la preocupación por el crecimiento de la pobreza. Estuvieron representantes de la Federación de Consejos Pastorales Evangélicos de la PBA (FECOPEBA), de la ALianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA) y de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE).

Los actores que quieren reunirse con Kicillof parecieran estar multiplicándose. El martes el gobernador se reunió con dos importantes armadores de lo que fue Juntos por el Cambio: Emilio Monzó y Nicolás Massot. No fue el primer cruce entre ellos, pero la visita de los dirigentes que fueron parte del macrismo a la Gobernación y cómo se dejó trascender el encuentro son señales claras hacia el sistema político de la amplitud que busca darle Kicillof al armado opositor a Milei. En esa misma línea, el gobernador lanzó el MDF Universidad y Ciencia el jueves pasado, con un Aula Magna del Pabellón II de Ciudad Universitaria repleta de autoridades de todo el sistema universitario nacional.

El sentido expansivo de todos los movimientos de Kicillof en el último tiempo contrasta fuertemente con la pose defensiva y errática de un Milei acorralado por los escándalos de corrupción y desesperado por la incapacidad del oficialismo de generar agendas positivas. El efecto espejo entre las imágenes del presidente y el gobernador consolidan esa tendencia. Empieza una semana en la que el Gobierno nacional recibirá otro duro golpe con el dato de inflación, que en la CABA ya quebró el umbral del 3%, y en la que Kicillof continuará con su agenda expansionista. Con mucho aún por delante hasta el tiempo de las urnas, la hipótesis más concreta de un enfrentamiento electoral muestra hoy a sus dos potenciales protagonistas con realidades completamente antagónicas.

 

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